Ahora los lectores de Clarín deben acompañar en sus lecturas a los supliciados en la arena mediática del mismo modo que lo hacían los pobladores de la antigüedad y del medioevo debían hacer con los condenados: tirarles piedras mientras iban al cadalso y quedarse extasiados en la plaza pública en el momento en que todo el poder del Estado se descargaba en el hacha del decapitador.
La invención de Batman es realmente bizarra: Bruce Wayne sale a combatir el mal sin reparar en las instituciones.
Por todo esto, como Mapuche, le digo sinceramente a Clarín y sus periodistas: ¡KAYLATUEYMI! ¡TÚ MIENTES!
Escribió Leónidas Lamborghini: “Todo lo que tengo: /de él. / todo lo que siento: /de él. /todo el amor de mí: / a él. / mi todo a su todo:/ a él. (…).
Víctor Ego Ducrot
Kirchner desactivó el espionaje ilegal estatal: Enfrentarse a la estructura estatal del espionaje telefónico ilegal requirió tanta valentía y firmeza como la que empleó con el histórico descuelgue del retrato de Videla.
En Alcatraz nadie tenía derecho a nada. Casi lo mismo sucedió en la Argentina a partir del 24 de marzo de 1976.
Allí van los pibes con sus zapatillas. Salúdenlos. El futuro llegó.
El kirchnerismo, como pluma silvestre de la memoria popular, escribe esa constancia de los no vencidos y la perseverancia con una causa, un destino y una lealtad inquebrantable con el pueblo.
Más que un encuadramiento orgánico, es una idea, un proyecto, una mística colectiva.
La Cámpora, al recoger las botellas del último naufragio, no se quedó en las orillas del mar a escribir una oda a la melancolía setentista. Leyó el mensaje, los reinterpretó y se largó a crecer con sus propias alas. Si lo hubieran hecho sin raíces, ningún gallo cantaría. Hay que desmontar una por una las piezas del argumento falaz de los destituyentes.
(…)
La mirada camporista, como idea sustancial del peronismo que transforma la realidad desde los intereses de las mayorías populares, está en el origen del movimiento creado por Perón. No con ese nombre, obviamente; sólo que después del largo exilio de Perón y de la Resistencia, será el nombre de Cámpora el que resumirá y expresará una forma de interpretar la política, la militancia, el país, el continente, los derechos sociales.
Todos los sectores populares, de trabajadores sindicalizados y otros sin empleo formal, organizados como movimiento social o territorial, deben dejar de lado la lógica de la Carpa Blanca, la Marcha Federal, la “resistencia al ajuste”. No sólo los maestros. El 2001 quedó atrás, también sus categorías para analizarlo. La antipolítica ya no es más una respuesta posible. Urge alcanzar un nuevo acuerdo entre los argentinos, el nuevo Estado que surja de él, quizás un nuevo marco normativo que exprese el formidable cambio que viene operando en el país, tal como lo reclamara Cristina en Huracán en marzo del año pasado
Primero fue el verbo. Luego vino el gaucho. Y después, nos invadieron.
En 2003, cuando en vez de nación, la argentina aparecía como una mera yuxtaposición de individuos en un espacio físico, se nos propuso un sueño, el de reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como nación, resignificando nuestros símbolos patrios, recuperándolos para el acervo nacional y popular. Naturalmente, nuestra hinchada nacional, en distintos eventos deportivos, comenzó a tararear la cadencia del himno con un vibrante y emotivo cortejo, con las bocas redondas vestidas de oes interminables y pasión desbordante de alegría y de sentido, palpitando las gambetas de Messi, paladeando un triple de Manu, empujando a nuestros tenistas a alcanzar la esquiva ensaladera, o desbordando felicidad por un nuevo título de Las Leonas después de vencer a las mismísimas inglesas, como ocurrió el último domingo
¿Cuesta tanto creer que estamos empezando a revertir décadas de decadencia? Yo comprendo que hay gente que trabaja para Matrix.
Sr. Director: murió un hombre justo. Merecía un panteón por ser un justo entre los justos. Pero él decidió volver a su pueblo de donde salió para dejarnos semejante legado. Necesitó irse para mostrar al mundo que no estaba equivocado. […] Yo te despido mi querido Néstor con un fuerte abrazo, y gracias por haberme convencido y convertido en un soldado de tu causa, que es la causa del pueblo.